El sector de la moto y los vehículos ligeros confirma en el Global Mobility Call que la nueva movilidad ya está aquí

De izquierda a derecha: José María Riaño, secretario general de ANESDOR; Álvaro Lara, responsable de Producto de BMW Motorrad; Pedro Díez del Río, director de Regulación y Asuntos Públicos de Human Mobility; Santiago Benjumea, director de Desarrollo de Negocio de Silence; y Juan Manuel Rufino, vicepresidente de Scoobic.

En el marco del Global Mobility Call, que se está celebrando en IFEMA Madrid, el sector de la moto y los vehículos ligeros ha enviado un mensaje claro: la nueva movilidad no es algo que haya que esperar a que llegue. Ya está aquí y los vehículos de categoría L son la mejor prueba. Los datos lo demuestran. Antes de la pandemia, en 2019, se matricularon 202.000 vehículos ligeros en España. En 2025 fueron 265.000, un crecimiento del 31%. En lo que llevamos de 2026, las matriculaciones acumulan ya un avance del 22,9%. Aunque el sector ya venía creciendo desde antes, la pandemia actuó como catalizador. Hasta entonces, el mercado de las dos ruedas y el de otros segmentos de automoción evolucionaban de forma paralela. Desde 2020, los vehículos ligeros han crecido de forma significativamente mayor, consolidando un cambio real en los hábitos de movilidad de los ciudadanos. En un entorno donde el transporte multimodal ha presentado un auge significativo, los vehículos ligeros han ganado presencia. En ese contexto, la mesa redonda «La contribución de la moto y los vehículos ligeros a la nueva movilidad«, moderada por José María Riaño, secretario general de ANESDOR, reunió a Álvaro Lara, responsable de Producto de BMW Motorrad; Pedro Díez del Río, director de Regulación y Asuntos Públicos de Human Mobility; Santiago Benjumea, director de Desarrollo de Negocio de Silence; y Juan Manuel Rufino, vicepresidente de Scoobic. El debate abordó tres ejes: el papel de estos vehículos en la movilidad urbana, la innovación y las nuevas soluciones disponibles, y los desafíos pendientes. En los tres quedó patente que la categoría L (del ciclomotor al microcoche, del scooter al triciclo y la motocicleta) ocupa un espacio propio en el ecosistema de movilidad. Sus ventajas son concretas y tangibles: reducen la congestión, optimizan el espacio urbano, mejoran la eficiencia energética y facilitan desplazamientos más ágiles a un coste accesible. Y todo esto, facilitando una experiencia de conducción única tanto en las gamas de movilidad como de ocio. Declaraciones Desde el sector se subrayó también lo que falta: esta realidad todavía no tiene el reflejo que merece en las políticas públicas. En un momento en que muchos municipios deberán actualizar sus Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), el sector reclama que se reconozca la aportación real de la categoría L a la reducción de emisiones, la fluidez del tráfico y el uso racional del espacio. La movilidad sostenible solo será un éxito si es útil para la gente. Desde ANESDOR se reiteró el compromiso de trabajar para que el diálogo entre industria e instituciones sea cada vez más fluido y productivo.