Judit Florensa. Las olas de calor no solo afectan a las personas. Cuando el termómetro se dispara, las motos también se resienten porque el motor trabaja en unas condiciones mucho más exigentes. Este hecho se agudiza si hablamos de desplazamientos urbanos o de trayectos largos, por lo que debemos mantener la temperatura bajo control para no perder rendimiento, evitar averías innecesarias y garantizar la vida útil de nuestras motos.
Un buen mantenimiento marca la diferencia
La mejor defensa para combatir el sobrecalentamiento es la prevención. Antes de que apriete el calor, es importante hacer un buen mantenimiento para detectar posibles problemas que se podrían convertir en un daño mayor.
Revisa el nivel y el estado del líquido refrigerante y verifica que no haya fugas. Si lleva años sin sustituirse, pierde propiedades y disminuye la capacidad de evacuar el calor. Por otro lado, presta atención al radiador, que debe estar en buen estado para que funcione correctamente. Comprueba que no haya golpes o deformaciones, además de limpiarlo cuando sea necesario. Con el paso de los kilómetros, se va incrustando suciedad, insectos, barro y otro tipo de partículas que pueden obstruir las aletas y hacen que pierda capacidad de refrigeración.
Verifica el estado del aceite porque pierde parte de sus propiedades lubricantes y de su capacidad para ayudar a disipar el calor y no trabaja de forma efectiva para combatir la fricción entre los componentes internos. Acuérdate de renovarlo cada cierto tiempo y asegúrate de usar un aceite con la viscosidad y las especificaciones recomendadas por el fabricante.
Presta atención en ciudad
En la ciudad se suman una serie de factores que hace que tanto pilotos como motos sufran en exceso. El propio asfalto está a una temperatura altísima y desprende muchísimo calor. La circulación a ritmo lento, con mucho tráfico, el parar y arrancar constantemente o los minutos de espera en los semáforos hace que entre menos aire en el radiador. En motos utilizadas habitualmente en un entorno urbano debemos prestar especial atención al electroventilador, que se activa cuando el motor alcanza cierta temperatura para ayudar a refrigerar el sistema y para ayudar a mantener la temperatura bajo control.
Circula en modo eco
La manera de circular también influye mucho en la temperatura que pueda alcanzar nuestra moto. Si hacemos acelerones bruscos, frenadas fuertes o llevamos nuestra moto muy alta de revoluciones durante mucho rato, contribuiremos al temido sobrecalentamiento. Si cambias el chip y conduces de forma más dulce y fluida, como si fueses en modo eco, lo podrás mantener más a raya. Déjala correr un poco más, anticípate y sé suave con el gas. Y trata de aumentar la distancia con el vehículo que te precede para que pueda llegar un poco más de aire.
Pequeños gestos que ayudan
Hay otra serie de pequeñas medidas que pueden ayudar, como evitar permanecer mucho tiempo al ralentí. Cuando está parada, entra menos aire en el radiador y eso puede hacer que se caliente rápidamente. En este sentido, debes tener más cuidado todavía si tu moto está refrigerada por aire porque son más sensibles a esta circulación lenta, a las paradas prolongadas con el motor en marcha o los atascos. Es importante que te mantengas en movimiento ya que estos motores disipan el calor gracias al flujo de aire que circula entre las aletas del cilindro.
Otro gesto que puede ser útil es tener cuidado de no sobrecargar tu moto. Cuando vas con pasajero o con mucho peso, la obligas a trabajar más. Trata de respetar la carga máxima, no lleves cosas innecesarias encima y haz descansos de vez en cuando si haces rutas muy largas.
Si tienes que aparcar, intenta buscar un lugar con sombra para que se reduzca la temperatura inicial del motor y de todos los componentes después de haber estado un rato circulando.
Reconoce las señales de alarma
Hay varias señales que pueden alertarnos de un posible sobrecalentamiento, como es el caso del testigo de temperatura del cuadro. También si huele a refrigerante caliente, si observas vapor saliendo de la zona del radiador o si notas que pierde algo de potencia. En cualquiera de estas situaciones, para y déjala enfriar. Y recuerda que no puedes abrir el tapón del radiador con el motor caliente.
Si revisas todas estas cuestiones periódicamente, reducirás considerablemente el riesgo de sobrecalentamiento y contribuirás a prolongar la vida útil de tu moto, incluso durante los días más calurosos del verano.




